

El éxito en la camaronicultura y la piscicultura depende directamente de la calidad del ambiente donde se cultivan los animales. Frecuentemente, el agua recibe toda la atención, pero es en el suelo donde ocurren procesos químicos fundamentales. Por lo tanto, el manejo del fondo del estanque debe ser una prioridad para cualquier productor que busca alto rendimiento y sostenibilidad. La acumulación excesiva de materia orgánica puede generar zonas anaeróbias, liberar gases tóxicos y comprometer la conversión alimenticia.
Según investigaciones reconocidas, como las del Dr. Claude Boyd (1995), la condición del suelo influye fuertemente en la calidad del agua suprayacente. Cuando se descuida el manejo del fondo del estanque, el resultado es un aumento de la demanda bioquímica de oxígeno (DBO) y la aparición de compuestos como el amonio y el sulfuro de hidrógeno. Para evitar estos problemas y garantizar la salud de su cultivo, hemos preparado 10 consejos esenciales.
La exposición del suelo al sol es una de las prácticas más eficaces. La radiación ultravioleta y la deshidratación eliminan patógenos y oxidan la materia orgánica residual. Este proceso debe durar hasta que el suelo se agriete, permitiendo la aireación de las capas inferiores.
El encalado no sirve únicamente para corregir el pH. Actúa como un catalizador en la descomposición de la materia orgánica. Los suelos con pH neutro favorecen la acción de bacterias benéficas que degradan el lodo, evitando la acidificación excesiva del fondo.
El exceso de alimento es la causa principal de la acumulación de materia orgánica. La utilización de un software de gestión, como Despesca, permite calcular la biomasa con precisión y ajustar la ración diaria, evitando desperdicios que se convertirían en lodo tóxico.
La circulación del agua debe planificarse para concentrar los residuos en la «cuenca» o drenaje central del estanque. Un flujo hidráulico incorrecto esparce la suciedad, dificultando la autolimpieza del sistema y perjudicando el manejo del fondo del estanque.
La aplicación de probióticos y bacterias biorremediadoras auxilia en la mineralización de la materia orgánica. Estos microorganismos consumen el exceso de nutrientes en el suelo y el agua, compitiendo con bacterias patógenas y mejorando la sanidad general.
El potencial de oxidorreducción (Redox) del suelo indica si el ambiente es oxidante (saludable) o reductor (tóxico). Monitorear este parámetro ayuda a anticipar la formación de zonas muertas en el estanque antes de que afecten a los animales.
En sistemas intensivos, el sifonado del fondo es indispensable. La retirada mecánica del exceso de materia orgánica reduce la carga bacteriana y alivia la demanda de oxígeno disuelto, especialmente en las fases finales de engorde.
Respetar la capacidad de carga del estanque es vital. Densidades por encima de lo soportable generan una carga orgánica (heces y alimento) que el ecosistema del estanque no puede procesar, colapsando el fondo rápidamente.
Periódicamente, se deben enviar muestras del suelo para su análisis. Verificar niveles de fósforo, nitrógeno y metales pesados permite ajustes finos en la fertilización y el manejo, evitando desequilibrios a largo plazo.
El registro histórico de los parámetros de cada estanque es la herramienta más poderosa del productor. Al utilizar Despesca, es posible cruzar datos de calidad de agua, alimentación y supervivencia para identificar qué estanques presentan problemas crónicos de fondo y actuar preventivamente.
Adoptar estas prácticas exige disciplina y control. El uso de herramientas tecnológicas facilita la visualización de los datos y la toma de decisiones. Un manejo del fondo del estanque eficiente no se logra solo con trabajo manual, sino con inteligencia y estrategia. Al mantener el fondo limpio, se garantiza no solo la supervivencia, sino también el crecimiento acelerado y la rentabilidad del ciclo.