

La determinación de precios correcta para el pescado y el camarón es uno de los mayores desafíos para el productor en acuicultura, siendo un factor determinante para la salud financiera y la sostenibilidad del negocio. Un precio mal calculado puede significar la diferencia entre la ganancia y la pérdida, incluso con una producción de alta calidad. Por lo tanto, para garantizar la rentabilidad, es esencial ir más allá del simple «precio de mercado» y adoptar una estrategia que considere los costos de producción, las dinámicas del mercado y las oportunidades de agregar valor.
Este proceso no tiene por qué ser complejo, pero exige organización y una mirada analítica sobre todas las etapas del ciclo productivo. Al dominar estos tres pilares —costos, mercado y valor— el productor gana control sobre su margen de beneficio y posiciona su producto de forma más competitiva.
Antes que nada, para una determinación de precios correcta, es imprescindible conocer a fondo los costos involucrados en la producción. Ignorar cualquier gasto, por pequeño que parezca, conduce a una visión distorsionada de la rentabilidad real. Los costos generalmente se dividen en dos categorías principales:
El Costo Total de Producción es la suma de los costos fijos y variables. A partir de él, se calcula el costo por kilogramo (Costo Total ÷ Biomasa Total Producida en kg), que es el valor mínimo absoluto por el cual el producto debe ser vendido para no generar pérdidas.
Con el costo por kilogramo en mano, el siguiente paso es mirar fuera de la granja. El análisis de mercado evita que su precio esté desconectado de la realidad, ya sea muy alto (alejando compradores) o muy bajo (dejando de ganar lo que podría). En consecuencia, deben observarse algunos puntos:
Vender solo el pescado o camarón in natura puede limitar sus márgenes de beneficio, volviéndolo más susceptible a las fluctuaciones del mercado de commodities. Por otro lado, la agregación de valor le permite diferenciarse y justificar un precio superior. Esta estrategia consiste en ofrecer al cliente algo más que el producto básico.
Considere invertir en procesamiento, como la venta de filetes, rodajas, pescado eviscerado o camarón pelado. Productos precocidos, brochetas o incluso hamburguesas de pescado satisfacen una demanda de practicidad. Además del procesamiento, la agregación de valor puede provenir de otros factores, como:
Realizar todos estos cálculos y análisis de forma manual es una tarea ardua y sujeta a errores. La utilización de un software de gestión, como Despesca, es un antes y un después para el productor moderno.
Un sistema especializado automatiza el registro de todos los costos, desde la compra de alimento hasta el consumo de energía por estanque. Permite calcular el costo de producción por kilogramo en tiempo real, proporcionando datos precisos para la toma de decisiones. Además, con el control de inventario y el registro de ventas, el software genera informes financieros detallados, que muestran el margen de beneficio real de cada lote y ayudan a identificar los canales de venta más rentables.
En resumen, definir el precio de venta es una decisión estratégica que equilibra el conocimiento interno de los costos con la inteligencia de mercado y la visión de futuro de su negocio. Al integrar estos tres pilares, con el apoyo de la tecnología, el productor deja de ser un mero seguidor de precios y se convierte en el protagonista de su rentabilidad.