La búsqueda de alta productividad en la piscicultura y la carcinicultura moderna pasa, invariablemente, por el manejo preciso de la calidad del agua. Entre los diversos parámetros que exigen atención constante, el oxígeno disuelto (OD) es el más crítico. Su deficiencia puede causar estrés, reducción del consumo de alimento, baja conversión alimenticia y, en casos extremos, la mortalidad masiva del lote.
Es en este escenario que las estrategias de aireación y renovación de agua se vuelven esenciales. Esta guía completa desmitifica estas prácticas, compara las tecnologías disponibles y demuestra cómo un buen manejo puede no solo salvar un cultivo, sino también reducir significativamente los costos de energía eléctrica, uno de los principales cuellos de botella financieros de la actividad.
Los peces y los camarones necesitan oxígeno para todos sus procesos metabólicos, desde la digestión hasta el crecimiento. En un estanque de producción, la concentración de OD fluctúa a lo largo del día. Durante las horas de luz, las microalgas producen oxígeno a través de la fotosíntesis. Sin embargo, durante la noche, el consumo de OD por la respiración de los animales, las algas y las bacterias puede llevar los niveles a umbrales peligrosos, especialmente al amanecer.
La demanda de oxígeno aumenta drásticamente con el crecimiento de la biomasa (peso total de animales en el estanque), la temperatura del agua y la cantidad de materia orgánica en descomposición. Ignorar esta dinámica es un riesgo que el productor no puede permitirse.
La aireación mecánica tiene como objetivo incorporar oxígeno atmosférico en el agua y promover la circulación, homogeneizando la columna de agua y evitando zonas anóxicas (sin oxígeno) en el fondo del estanque. La elección del equipo ideal depende de la densidad de siembra, la forma del estanque y la inversión disponible.
Considerados los más populares en la acuicultura, funcionan creando un fuerte flujo superficial que rompe la tensión del agua, promoviendo una excelente transferencia de oxígeno.
Este sistema utiliza sopladores de aire que, a través de mangueras porosas o difusores, liberan microburbujas en el fondo del estanque. Las burbujas ascienden por la columna de agua, transfiriendo oxígeno de forma continua.
Los airlifts utilizan la inyección de aire en la base de un tubo para promover la circulación vertical del agua. El agua del fondo, pobre en oxígeno y rica en compuestos tóxicos, es llevada a la superficie donde ocurren los intercambios gaseosos.
La renovación de agua es una práctica de manejo utilizada para diluir compuestos tóxicos, como el amoniaco y el nitrito, y remover el exceso de materia orgánica. Sin embargo, debe usarse con criterio.
El uso excesivo y no planificado de la renovación de agua, además del alto costo de bombeo, representa un grave riesgo para la bioseguridad de la granja, pudiendo ser una puerta de entrada para enfermedades. La decisión debe basarse siempre en datos, monitoreando parámetros como la transparencia del agua y los niveles de compuestos nitrogenados.
¿Cómo saber el momento exacto para encender los aireadores o la necesidad de una renovación? La respuesta está en el monitoreo constante y el análisis de datos históricos. Es en este punto que un software de gestión, como Despesca, se convierte en un aliado indispensable para el productor moderno.
Un sistema de gestión permite:
El manejo eficiente de la aireación y la renovación de agua es una combinación de técnica y estrategia. La elección correcta de los equipos, un cronograma de uso inteligente y renovaciones criteriosas impactan directamente la salud del cultivo y, principalmente, la rentabilidad del negocio. La utilización de tecnologías de gestión es el camino para transformar datos en decisiones lucrativas, garantizando la sostenibilidad de la producción acuícola.